La reunión fue mucho más tranquila de lo esperado. La familia del paciente entendió claramente los riesgos que Avery expuso. Solo deseaban que Avery pudiera ayudar a tratar al paciente. Incluso si la operación fracasaba, aceptarían el resultado.
Después de la reunión, Avery salió de la casa del paciente. Se dio la vuelta y miró la mansión que tenía a sus espaldas antes de entrar en el coche con el corazón encogido.
El guardaespaldas le recordó que se abrochara el cinturón de seguridad antes de