Shea y Layla salieron de la sala de estar hacia la puerta principal de la villa.
Elliot las miró y luego se acercó a grandes zancadas.
“Layla tiene que ir al colegio ahora, Shea. Te llevaré a casa”, dijo él al llegar frente a Shea.
Shea asintió y luego dijo en voz baja: “Ya me he disculpado con Layla, hermano mayor. Tú también deberías hacerlo”.
La mirada de Layla estaba baja, pero sus labios sobresalían y formaban un adorable puchero.
Elliot se agachó, luego miró la cara de Layla que era l