Avery se preguntó si ella sería su amante si aquella mujer siguiera viva.
Si estaba muerta, ¿entonces ella era la sustituta?
En cualquier caso, le dolía el corazón y le dejaba un mal sabor de boca.
Mientras Avery se perdía en sus pensamientos, los de Elliot también divagaban.
"Dime, ¿qué te gusta exactamente de Cole?", preguntó él mientras sacaba su caja de cigarrillos. Su rostro era el epítome de un enigma.
"Ya no me gusta", dijo Avery con frialdad.
Si no hubieran hablado las cosas ante