En toda su vida, Shelly nunca había estado tan enamorada de un hombre. Si tan solo Hayden no fuese el todopoderoso fundador de Creador de Sueños…
Él estaba tan fuera de su alcance que ella no se atrevía a soñar con convertirse en su esposa.
Su cabeza daba vueltas sin parar hasta que el grito de Audrey la estremeció y la sacó de su ensueño a las tres de la madrugada.
Shelly se levantó inmediatamente de la cama para prepararle la leche a Audrey y se quedó dormida cuando ésta se durmió.
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