Elliot había estado dentro de las unidades de cuidados intensivos, por lo que la visión de todas las máquinas le producía escalofríos.
Si algún día caía gravemente enfermo, no querría que Avery colapsara intentando salvarlo. Si no había forma de alterar el destino de uno, todos debían afrontarlo con serenidad.
Sabiendo lo que Elliot intentaba decir, Layla se tranquilizó.
Faltaba una semana para la operación.
El clima en Bridgedale era cada vez más frío y nevaba casi todos los días, y cuando