"¿No lo sabías? Dean Jennings, ¡eso es karma para ti! ¡Ja, ja, ja!". La mujer estalló en carcajadas. "¡Es muy injusto que hayas vivido por tanto tiempo!".
"Así que es Natalie... Es ella...", dijo entre dientes él. Una sonrisa amarga apareció en su cara. No estaría sumido en tal miseria si hubiera muerto a manos de cualquier otra persona.
‘¡Esa traidora!’, pensó. Todavía no la había podido encontrar y matar, y al final, él fue quien acabó en su trampa.
...
A las nueve de la mañana, Sebastian