"Nunca dejé de quererte", confesó Elliot sin dudar. "Cuando nos peleamos y te niegas a escucharme, puede que esté resentido durante un tiempo, pero al final siempre lo olvido".
Un nudo se formó en la garganta de Avery ante sus palabras. Quería decir algo, pero no estaba segura de qué decir.
"Avery, no te persigo de nuevo simplemente porque quiera dar a nuestros hijos un hogar completo. Es todo lo contrario, en realidad".
"No digas más, Elliot". Los ojos de Avery brillaron con lágrimas no derr