En el hospital, Adrian estaba bastante desanimado porque no había visto a Avery ese día.
El guardaespaldas estaba sentado a lado de su cama, concentrado en un juego en su teléfono. Mientras tanto, Adrian miraba al techo aturdido.
No tardó mucho en abrirse la puerta de la habitación cuando Avery entró.
Adrian la miró aturdido y pensó que estaba soñando. Al fin y al cabo, el guardaespaldas le había dicho por la mañana que Avery no aparecería ese día.
Avery se acercó a la cama y preguntó: "¿Cóm