Mundo de ficçãoIniciar sessãoDios sabe cuan poco quería volver a inmiscuirme en esta m****a de mundo, no creía en un todo poderoso que nos manejara a su antojo, pero si existía estaba seguro que me veía con una sonrisa en sus labios. Él sabía que había sido un hijo de p**a, y me lo merecía…. Ares me tiro una chaqueta rota a la cara, lo mire con molestia y él sonrió.
—¿Que? ¿quieres un abrazo? No me tienes muy contento.
—¡Que te peten, imbécil! —soltó una carcajada alta y rebo
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