No sabía en qué momento había quedado acorralada contra la pared, Alex besaba y mordía mi cuello salvajemente y yo solo hacia un fracasado intento de separarlo de mí. El olor a alcohol no me ayudaba a no traer malos recuerdos a mi mente, su mano se metió entre mis piernas en un intento de excitarme, pero yo entre en pánico a tal punto de llorar y gritar rogándole que me soltara.
Cuando me arrastra hasta el escritorio me dejo de espaldas a él su mano arranco mi ropa interior y un terror me consu