Punto de Vista de Balthazar
La observo sentada allí en el borde de esa enorme cama, su espalda tan recta que parece que se tragó una regla.
Cordelia la enseñó bien, le concedo eso a la vieja bruja. Clemmie tiene la barbilla levantada, el dedo señalando la puerta y sus ojos son estos fríos y duros trozos de hielo. Cree que nos está echando.
—Tienes que irte —dice, su voz firme aunque puedo ver el pequeño temblor en su labio inferior—. Los dos. Quiero estar sola esta noche.
Mordecai se mueve a mi