CAPÍTULO SIETE
Milo
Soy tan débil.
¿Sino como terminé así?
Mis manos tirando de su rostro contra el mio mientras una de mis piernas estaba levantada rodeando así su cadera, sus manos en algún momento se habían deslizado de mi cintura a mi trasero acunando entre sus palmas mis glúteos estrujando de una manera que me tiene gimiendo e inclinandome hacía su piel.
Y su boca...
No había mucho que decir pero tampoco habían palabras para ello, su lengua dominaba a la mía pidiendo mi obediencia, diciénd