Iba caminando al terminar mi turno cuando me alcanzó en la camioneta -Sube…- se detuvo a mi lado, lo miré dudando, me abrió la puerta, tenía una expresión en el rostro que no pude descifrar y me puse nerviosa, subí y arrancó, se mantuvo en silencio el resto del camino - ¿A dónde vamos? – le pregunté -A un lugar tranquilo, dónde podamos hablar…- me respondió serio, mi estómago se hizo nudo, se detuvo cerca del parque y bajo a abrirme la puerta, caminamos en silencio, no se molestó en tomarme de