Me levante por los ronquidos de Ayaka, el cual estaba babeando y durmiendo con la boca abierta, abrazado a las sábanas hechas un rollo. Me desperecé mientras intentaba volver a dormir, pero recordé que debía salir a buscar empleo; Annie ya había hecho demasiado por mí, pagando la parte de la renta y los servicios que me correspondía, y Kentin no estaba nada contento con eso, así que con todo el dolor del mundo salí de mi cama y me dirigí al pasillo del loft para ir al baño.
El cabello me estaba