Capítulo 80 Preocupados.
Verónica se había encargado de esparcir su ponzoña de manera solapada; lamentablemente, Julieta era como un lienzo en blanco para que su hermana plasmara a gusto y placer lo que quisiera. La preocupación y el miedo por el bienestar de su hija la hacían vulnerable a las manipulaciones de la otra.
—Tú quédate tranquila, Juli querida, no te preocupes por mí —dijo Verónica abrazándola, con lágrimas en los ojos—. Veré cómo supero todo esto. Realmente me he enamorado de Nick, pero bueno, debo acept