—¿Demasiado? No lo creo en lo absoluto. Ir a romperle las piernas a Sofía, lo prometí, y lo cumpliré. De lo contrario, no obtendrás nada de mí.
Las palabras de Azucena hicieron que Genaro se sintiera como si estuviera en un calabozo muy frío y profundo.
Una vez más, experimentó la malicia de Azucena.
Ahora había perdido a Sofía y también había perdido por completo su dignidad.
Si perdía el apoyo de Azucena, estaría completamente arruinado, endeudado hasta el cuello.
Si se quedaba sin nada, to