Simón miró de reojo a Lázaro, frunciendo el ceño en silencio, como si estuviera sumido en sus pensamientos.
Tenía la capacidad de mostrar su poder, hacer que Xoana y Lázaro reconocieran un poco su fuerza.
Pero tenía claro su propio plan desde antes de venir aquí.
Estaba en el extranjero y, con su posición, cualquier masacre o disturbio a gran escala definitivamente causaría un grave conflicto internacional.
No quería causarle problemas innecesarios a su país.
Hay que tener en cuenta que en este