Ivette encogió los hombros, diciendo: —No te pongas tan emocionado.
Simón inhaló profundamente y preguntó con precaución: —¿Puedes contarme su historia?
—Por supuesto.
Ivette sonrió y comenzó despacio.
—Hace varias décadas, surgieron dos practicantes extremadamente talentosos en Andalucía Dorada, Oier Aragón y Carmen Aragón. Eran una pareja con habilidades excepcionales, de un dominio tan profundo y extraño que rara vez se veía en el mundo.
—¿Qué tan excepcionales eran?
—Puedo decirte que ambos