Xenia y Valerio se sentaron con actitudes altivas, y Simón notó su arrogancia. Xenia tenía a Valerio aferrado a su brazo, y ambos parecían estar en una posición elevada, mirando con desdén.
Simón frunció el ceño, sintiéndose incómodo. Era evidente que Xenia y Valerio estaban tratando de impresionar a todos en la reunión, pero esta no era la ocasión para hacerlo. Esta era una reunión de antiguos compañeros de clase, no un evento social para presumir.
Xenia sonrió con arrogancia y dijo:
—No se qu