Si resulta ser un miembro de esta familia Castro, su vida futura estará totalmente arruinada.
En este momento, Alvino no podía preocuparse por el dolor en su cuerpo y rápidamente se levantó para arrodillarse en el suelo. Se inclinó repetidamente hacia Simón y los demás, diciendo: —Cometí un grave error, en realidad cometí un error. Pido disculpas. Por favor, perdóname.
—Rápido, lárgate y no arruines mi apetito— dijo Miguel fríamente.
En este punto, Alvino sabía que rogar ya no serviría de nada.