Aunque todos sabían muy bien, que esto era solo un dominio creado por la poderosa energía psíquica de Matías, simulando un pequeño mundo, estar dentro de él seguía siendo bastante abrumador.
La majestuosa corriente del gran río y la imponente presión de las montañas les quitaban el aliento por completo.
Simón, por su parte, sostenía su espada con una sola mano y sonreía con desprecio mientras miraba a Matías.
Matías desplegó su dominio en ese momento, sosteniendo su espada, y su aura continuab