Simón soltó una gran carcajada muy repentina.
El filo de su larga espada estaba envuelto en grandes llamas espirituales que se elevaban hacia el cielo, mientras que una presión espiritual aterradora estallaba desde su cuerpo.
Una espantosa y fuerte presión espiritual se dispersó violentamente en todas las direcciones estando Simón en el centro.
Los vientos caóticos generados por las tres presiones espirituales fueron instantáneamente desgarrados por esta terrorífica presión espiritual, formando