El poder de este golpe parecía capaz de romper por completo el cielo.
Una energía salvaje, adherida con fuerza a la hoja de la espada, rasgó el aire, provocando así una fuerte explosión sónica mientras se dirigía directamente hacia la roca gigante.
Un estruendo resonante sacudió brutalmente la cima de la montaña.
Las piedras se dispersaron por todas partes, el polvo llenó totalmente el aire.
El hombre mantuvo su delicado movimiento de espada, mirando indiferente el polvo que llenaba el cielo.
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