El líder del caso cerró lentamente la carpeta después de hablar.
En ese momento, no solo Kilian.
Manolo, Edgardo, Joaquim y otros estaban empapados en sudor, temblando de miedo.
Lo que habían hecho ellos mismos, lo sabían muy bien.
Si sus superiores descubrieran esto, sería un gran problema.
Pero pensaban que, con su fuerza y teniendo a Kilian como su paraguas, no podría pasar absolutamente nada.
Así que, al hacer estas cosas, no tenían ninguna reserva.
Pero ahora, la situación era muy grave, su