El guardaespaldas mantenía una expresión fría y distante, como si no considerara a Simón una amenaza, pero Simón con rapidez comprendió lo que estaba sucediendo. Aceptó: —Ok, también quiero conocer al señor Fyros.
—Entonces, por favor, acompáñame.
El guardaespaldas hizo un gesto invitando a Simón a seguirlo. Simón salió de inmediato del salón de subastas. En realidad, no tenía ningún interés alguno en conocer a Fyros, lo que realmente quería era evitar que otras personas se acercaran a él.
Despu