En el indescriptible silencio del mina, todo volvió a la calma. Solo quedaba Simón de pie en medio de la oscuridad, rodeado únicamente por una pequeña mancha de agua en el suelo. Nada más daba señales de vida o actividad.
Sorprendido , Simón murmuró para sí mismo:
—¿Qué clase de criatura es esta?
La extraña criatura líquida que había enfrentado momentos antes no podía ser una fuerza de las Sombras Siniestras, ya que estas nunca se manifestaban en forma de líquido. Aún más desconcertante era el