—¡Muy Bien!
Simón tomó la mano del anciano, y en ese preciso instante, el anciano ejerció más fuerza de lo habitual, mientras Simón respondía con una fuerza opuesta, resistiéndose al agarre del anciano. Sin embargo, rápidamente el anciano cambió de dirección y con un repentino impulso, tiró de Simón hacia atrás, haciendo que este cayera rápidamente al suelo.
—Lo hiciste muy bien, pero aún te falta un poco. Sin embargo, ya no tenemos tiempo. Si no nos vamos ahora, es probable que los Trisirenios