—Han estado juntos durante nueve años. Es muchísimo tiempo, Logan. Una mujer necesita que le den claridad sobre su futuro, nieto mío —dijo la abuela Gia con una sonrisa.
Logan se quedó inmóvil. Apenas pudo abrir la boca mientras su mirada quedaba perdida; no encontró ni una sola palabra que decir. Poco a poco volvió el rostro hacia un lado. Nerea, por su parte, tenía la cabeza inclinada; sus mejillas estaban sonrojadas y sus ojos iban de un lado a otro con evidente nerviosismo.
—Mira qué tímida