~ MAREU ~
Los cinco nos quedamos parados frente a la puerta de la mansión de los Novak como si alguien hubiera apretado pausa en una película de terror.
La casa —mansión, palacio, fortaleza emocional, elige tu término— quedaba en los alrededores de París, en un área noble, y tenía ese tipo de fachada discreta que solo gente muy rica llama discreta. Piedra clara, herrajes impecables, luces cálidas, jardín podado con precisión quirúrgica. Todo bonito. Todo silencioso. Todo con cara de lugar donde