~ BIANCA ~
—No puedo creer que me convenciste de hacer esto.
Estaba parada en la entrada de Bellavita, la discoteca más elegante de Florencia, observando la fila enorme de personas esperando para entrar. La música pulsaba desde dentro del edificio, bajos tan altos que podía sentirlos vibrar en el pecho incluso estando afuera.
Mia me jaló de la mano, sus tacones altos haciendo clic confiados en el suelo mientras pasábamos directo por la fila, ignorando las miradas irritadas y envidiosas de las