~ BIANCA ~
—Bianca, por favor —él extendió la mano, sus ojos suplicantes, desesperados—. Cálmate. Respira. Esto es bueno, en realidad. Es mejor así. Ahora puedo ayudarte de verdad, sin mentiras entre nosotros. Puedo contarte todo lo que pasó, puedo entrar en contacto con tu familia, con tu hermano Christian que llamó buscándote. Puedo...
—No, no, no —continué susurrando como un mantra, sacudiendo la cabeza violentamente aunque cada movimiento mandara olas de dolor a través de mi cráneo.
Nada