Cuando Lara se despertó, ya pasaban de la nueve de la mañana. No recordaba la primera vez que se levantaba tan tarde desde que estaba en Houston, siempre se enfrentaba al día desde muy temprano y salía todavía oscuro a la calle a tomar el transporte para llegar a trabajar.
Su cuerpo extrañó la rutina, pero agradeció internamente la posibilidad de levantarse sin la preocupación de cómo conseguir el dinero para pagar el hospital. Ese era un gran cambio y algo que celebrar, aunque fuera con una en