Capítulo 52. Sirenas y hospitales.
Luego de haber gritado, luchado y discutido con todas las personas en la playa había llegado finalmente la lancha que Filippo había estado esperando. No dudé en subir en ella, no me importaban los peligros ni nada más que no fuera ver a Alessio, necesitaba comprobar por mí misma cómo estaba.
No podía dejar de llorar, las lágrimas salían solas y se escurría por mis mejillas me encontraba desesperada y el corazón dolía de una forma tal que no podía describir con palabras.
Irina estaba a mi lado