Capítulo 99: Aceptando la cita.
En la oficina de su mansión, el señor Fiorentino se reclinó en su silla tras el escritorio, sus dedos entrelazados, como un depredador esperando por la presa.
La luz de la mañana, se filtraba por las ventanas, proyectando líneas de sombra sobre su rostro.
¡CLANK!
La puerta se abrió de golpe y Madeline entró, con su cabello castaño corto enmarcando su rostro y sus ojos grises reluciendo con inteligencia, se plantó frente a él.
—¿Cuál es el motivo de pedirme esta reunión, Madeline? —deman