Capítulo 98: Tú siempre has sido mía.
La mirada de Angelo nunca se apartó de la de Cassandra. Con cada prenda que caía, su confianza se volvía más evidente, más intimidante.
—Recuerda que eres mi amante —dijo con frialdad—. Aceptaste eso sin problemas esta mañana en la oficina. Y, por cierto, tenemos un contrato. Cumple.
Cassandra sintió cómo una mezcla de deseo y rencor se agitaba en su interior.
—No soy solo una amante —respondió, su voz más suave pero aún desafiante—. Soy la mujer que…
Angelo se acercó, eliminando cua