—¿Al llegar. Vas a quedarte en la ciudad, Ange… Digo, "Señor Fiorentino"? —preguntó Cassandra, aunque su voz sonaba más como una súplica, al no querer pasar tiempo con él de regreso a la mansión.
El CEO Fiorentino, ignoró la pregunta de esa mujer, viéndola innecesaria de responder.
Angelo se dirigió hacia la gemelita menor, Clara, y le entregó una caja delicadamente envuelta.
—¿Mío?, gracias, papá… —susurró Clara tímidamente. De inmediato, Cristal se inclinó hacia Clara curioseando.
Ca