Capítulo 42: Su posesividad.
—Tú, eres un… —dijo ella, entrecerrando los ojos, intentando controlarse, se repetía mentalmente: "debo tomar el control, no dejar que él me controle"— Sí, me dolió, pero… Solo un poco.
Angelo comprendió de inmediato lo que ella intentaba hacer.
—Parece que no eres tan tonta como pensé, sabes que si te dejas llevar, seguro lo disfrutarías mucho más, en lugar de pasar quejándote y poniendo a prueba mi paciencia —sugirió él, su voz imponente y engreída, sus manos sobre las caderas de buen ta