—El CEO Fiorentino sufrió un accidente. Angelo no es cualquier persona, como tú —dijo Marco con altivez—. Lo que es peor, él recién salió del quirófano su vida pende de un hilo, a Cassandra tuvieron que inyectarle un tranquilizante, entre más pasaban los minutos más histérica y ansiosa se ponía.
—¿Qué hay del accidente? —preguntó Antonio, su rostro pálido—. ¡¿Cómo putas un avión que revisan incontables veces antes de cada viaje de Angelo, de pronto falla?! —las manos de Antonio se posaron