Capítulo 30: Todo un Pinott.
Erick, no desaprovecha el tiempo y velozmente, va a su encuentro con su padre biológico, ya Mónica previamente, había concordado una cita entre ambos.
Toca el timbre, del lujoso pent-house y Pierre, personalmente abre la puerta y Erick, lo mira aprehensión.
—Buen día—musita Erick, observando todo con extrañeza.
—Pasa hijo—exclama Pierre con serenidad.
—Muy bien, le dije a mi madre que, acordará un encuentro contigo, sigo todavía muy conmovido con ésta noticia—expone Erick. Mientras que, mira