Estaba en mi oficina como siempre ahogando mis penas en el trabajo cuando llegó uno de mis detectives privados a contarme las novedades sobre su investigación. Este se encontraba en Asia, yo lo mandé directamente allá porque no quería dejar de buscar en ningún rincón del mundo. En Asia no había ninguna novedad, Víctor no se había acercado por esos lados desde hace mucho tiempo y tampoco había rastro de mi amada.
La verdad es que, aunque esa noticia no era buena no quise perder las esperanzas y