21 de Abril — 07:43
Viernes
— Hay un teléfono sonando. — Murmuré somnolienta. Sentí los brazos de Rafael alrededor de mi cuerpo y su rostro en mi cuello. — Rafael...
— Mmm... es el tuyo. — Susurró aún dormido.
— No, el mío está apagado. — Abrí los ojos buscando el teléfono. Lo encontré en mi mesilla, estiré los brazos y lo cogí. — Es Henrique. — Dije al leer el nombre en la pantalla.
Rafael se estiró y cogió el teléfono sin soltarme, lo contestó poniéndolo en altavoz.
— Hola, Rique. — Hablé yo,