Voy a buscar a Lívia a la tienda de vestidos. Confieso que no sé casi nada sobre la boda, lo poco que sé es porque mi padre me lo comunica o me pide que pague algo. Sí, además de estar obligado a casarme, tengo que pagar ciertas cosas.
Lo estoy anotando todo para cobrárselo a mi padre cuando termine esta farsa. Me detuve frente a la tienda y toqué el claxon, no tardaron en salir las tres. Lívia no parecía estar bien. Desde temprano estaba callada y con una expresión extraña, no es que me preo