Aún para alguien con un alto nivel de autocontrol, él estaba al borde de caer.
La mujer en sus brazos era bellísima, encantadora y atractiva, como un buen vino para ser disfrutado.
Tomando una respiración honda, cerró su mandíbula y trató de moderar sus besos fuera de control.
Su voz estaba ronca, como un hilo a punto de partirse.
“Pórtate bien, ¿de acuerdo?”
Con ojos nublados por el deseo, Nell lo miró y asintió complaciente como si entendiera lo que estaba diciendo.
Gideon la levan