Vickie pensó que debería poder hacer lo mismo en nombre de sus compañeros aquellos que la habían apoyado sin la menor duda y que habían caído uno tras otro.
¡Ella debe hacerlo!
La noche era fría. Vickie contempló las llamas que ardían cada vez con más fuerza, y su visión se volvió cada vez más clara.
De repente, pareció ver a esa chica hermosa y vivaz de pie frente a ella nuevamente, vestida con un traje negro y sonriendo ampliamente.
“¡Vick! ¿Qué hay de divertido en un hombre? Únete a nosot