Nell no tenía idea de lo que él estaba tratando de transmitir con esa mirada.
Ella se devanó los sesos y no pudo pensar en un momento en el que hubiera hecho una petición absurda. La confundió en cuanto a dónde podría haber venido la burla.
Su sensación de inquietud se hacía cada vez más fuerte.
Además de eso, todavía no tenía pistas sobre la identidad de las personas que habían intentado asesinarlas en el avión.
Un asesino escondido y una aldea extrañamente anticuada. Eso sin contar a estos