“Te enseñaré”.
Él le puso la pistola en su mano y caminó detrás de ella. Entonces, Joel le levantó los brazos y le enseñó a apuntar y a disparar.
Como estaban muy de cerca, Lucy podía sentir vívidamente la sensación cálida y entumecedora que venía de detrás de su oreja, cortesía del hombre que respiraba por su cuello mientras hablaba, y el rubor inundó sus mejillas.
Aunque ellos habían tenido un encuentro más íntimo antes, esa era una situación diferente.
Durante esos momentos, él no estaba