Lucy podía escuchar el latido de su propio corazón, pero aun así decidió negarlo.
“No estoy ciego. ¿Creíste que no podría darme cuenta?”.
En ese momento, Joel volvió a tomar la mano de Lucy.
Lucy no sabía qué hacer, así que ella bajó la cabeza y decidió escapar.
Joel quería ponerse a llorar. ¿Por qué esta mujer no estaba dispuesta a admitir que sentía algo por él?
¿Qué tan difícil podría ser reconocerlo?
“¡Lucy Katz!”.
Lucy había estado luchando como si no quisiera que Joel la tocara.
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