Fue entonces cuando la Vieja Señora se dio cuenta de que su reacción fue demasiado drástica, había asustado a la niña.
Rápidamente contuvo su ira y le dijo en voz baja: “No, Abuela no está enojada. Abuela te ama. Nuestra pequeña Lizzy es tan adorable y tierna, pero aun así hay personas malvadas que quieren hacerte daño. ¡No te preocupes, Abuela te ayudará a encontrar al culpable y no la dejaré ir fácilmente!”.
Lizzy pareció entenderla y, sabiendo que la Vieja Señora no estaba enojada con ella,