Liam hablaba como si tuviera todo el derecho a estar allí.
Janet se detuvo. Todo lo que podía sentir era que le dolía el estómago de la ira.
Después de un momento, ella sonrió fríamente. "Esta es mi casa. Si quiero abro la puerta, y si no, no la abro. ¿Qué te importa a ti? Más bien, ¿no tienes miedo de que te demande por allanamiento?”.
Liam arqueó las cejas, impasible.
"Adelante, inténtalo".
Su expresión decía que claramente sabía que ella no haría nada.
Janet se atragantó. Sintió como