No era sólo el equipo, la reputación de Nell y Tim estaría en juego si se corriera la voz...
Gideon lo cuestionaría.
La comprensión levantó un miedo persistente dentro de Tim.
Con una mirada hosca, sacó un teléfono y comenzó a marcar un número. Lo regañó mientras presionaba las teclas. “No, tengo que denunciar esto a la policía. No puedo permitir que el agresor escape impune".
Sin embargo, lo detuvieron poco antes de que se conectara la llamada.
Nell fijó su mirada en él y comentó en un ton